Y es que los casos de delitos en el seno del clero se cuentan ya por miles.
En Alemania han salido más acusaciones contra miembros de la Iglesia Católica por abusos sexuales y físicos.
Mientras, al otro lado del charco; en Chile, un religioso español ha sido encarcelado por la acusación de posesión de pornografía infantil. Mientras tanto, la justicia española también investiga al señor Arregui, profesor de 53 años porque presuntamente también filmaba su propio material en el que aparecen abusos sexuales contra al menos 15 menores españoles de 12 a 14 años en colegios de Madrid y el País Vasco; en la época en la que este religioso daba clases en España.
Y eso sin contar miles de casos que han salido a la palestra en Irlanda (los cuales habrá que investigar porque es probable que muchos sean falsos). Y no contentos con la pederastia salen señores como Monseñor Dooley; el cual respetaría antes el secreto de confesión que denunciar a un pederasta.
Y además tenemos otro caso de pederastia dentro de la propia familia del Papa Ratzinger. Y es que su hermano biológico Georg Ratzinger está siendo investigado por pedofilia en la época en la que dirigía el coro de la Catedral de Ratisbona.
Ya no entro en el caso del sacerdote en Toledo que se ofrecía para favores sexuales ni al consultor del Vaticano que tenía una red de contactos de prostitución homosexual. En ambos casos esas personas son libres de lo que quieran; siempre dentro de la legalidad. Aunque no deja de ser curioso que salgan este tipo de casos en el seno de los que se auto otorgan defensores de la moralidad.
¿Y todo esto es malo para la Iglesia?; pues aunque parezca increíble yo pienso que no. Delincuentes y gente indeseable hay en todos lados; pero la Iglesia se convierte en cómplice cuando nos enteramos de cosas como ésta. Y es que el mismísimo Papa Benedicto XVI presuntamente habría ayudado a encubrir casos de pederastia; ya que, desde su puesto en la Congregación para la Doctrina de la Fe, amenazó con la excomunión a quienes brindaran información a las autoridades civiles o a la prensa; esa pena no alcanzaba, sin embargo, a los violadores de niños.
Se convierte la Iglesia, de esta manera y desde su más alto cargo en cómplice de delitos espantosos y no contentos con ello; se permiten la licencia de decir a los católicos que abortar es asesinato y otras lindeces varias que no hacen sino demostrar su incultura científica.
Pero la Iglesia Católica no es la única, más defensores de la moral cometen delitos. De esa manera tenemos al imán de la mezquita de Cartagena que ha sido detenido por presuntos abusos sexuales a menores de la comunidad islámica de la localidad.
Y estas son más pruebas de que la religión debe ser exterminada de la sociedad. Y las creencias religiosas deben hacerse en privado o seguir haciéndolas en grupo; pero sin ninguna institución detrás que termina corrompiéndose y abusando del poder que le da el ser, a ojos incautos, los representantes de Dios en La Tierra.
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